Sin embargo, esta situación es natural, algo que tenemos que vivir, a diferencia de lo que ocurre con las situaciones negativas que llegan a la vida de una persona debido a la magia. Existen muchos hechizos encaminados a hacer daños a las personas. Un ejemplo claro es el mal de ojo. Las fuerzas negativas y espíritus malignos se apoderan de nosotros y evitan que el éxito llegue a nosotros. Solo vivimos desgracias y tropiezos. Rápidamente podemos detectar cuando hemos sido víctimas de un mal de ojo porque sus efectos duran en el tiempo y afectan a todos los aspectos de la vida.
Para poder eliminar los mal de ojo es necesario recurrir, igualmente, a la magia. Solo las fuerzas que se congregan en los hechizos son capaces de romper con la fuerza del mal de ojo. A la hora de hacer los rituales, debemos prestar atención a cada detalle porque, de lo contrario, podríamos estar haciendo un hechizo diferente y empeorar todavía más la situación. Cuando estemos preparados para quitarnos el mal de ojo, no podemos estar en la sala con ninguna otra persona porque esta magia negra podría ir a parar a ella.
Curación del mal de ojo
Existen varios rituales dirigidos a eliminar el mal de ojo. Aquí vamos a recoger dos rituales para ofrecer el mayor abanico de posibilidades de desprendernos de esta magia.
Para el primero de ellos necesitamos una vela blanca, un cuenco con agua y sal. Es recomendable realizarlo por las noches bajo la atenta mirada de la Luna. Lo primero que debemos hacer es echar dos puñados de sal sobre el cuenco con agua y removerlo bien para que se junten los dos ingredientes. Después, introduciremos la vela blanca dentro del cuenco, el cual colocaremos en un sitio estratégico donde creamos que las malas energías se pueden ir con mayor facilidad. Encenderemos la vela y cuando comience a derretirse la cera la pasaremos por toda la habitación. Esto lo tendremos que realizar cada poco tiempo hasta que se consuma la vela por completo.
Otro de los rituales debe realizarse dentro de una bañera. En este caso, nos meteremos en la bañera con agua y sal. Colocaremos varias velas mágicas alrededor de la bañera y las iremos encendiendo de una en una. Iremos rociando la sal, poca cantidad, sobre la llama de las velas. Si no se apagan, es un indicador de que todavía tenemos el mal de ojo con nosotros. En el momento en que la vela se apague, es sinónimo de que estamos haciendo bien el ritual. Cuando todas las velas estén apagadas, deberemos salir del baño y llevar esas velas a la habitación. Donde dejaremos que se consuman por completo.
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