lunes, 25 de abril de 2016

Artes Adivinatorias: La Clarividencia

La clarividencia es un arte adivinatoria que se basa en la capacidad de percepción extrasensorial que permite recibir información sobre acontecimientos futuros. Este arte se caracteriza por la captación de fenómenos que quedan fuera del alcance de los sentidos humanos y que desvelan hechos futuros o, incluso, actos que han ocurrido ya en ciertos lugares y que son desconocidos.

La clarividencia implica la visión de imágenes reales físicas procedentes de la mente de otros individuos, de entidad mitológicas o de entidades desconocidas todavía por la ciencia actual. En eso se diferencia de la telepatía la cual se basa en conceptos abstractos procedentes de otras mentes. Los que practican la clarividencia aseguran que la información les llega de forma natural, con ciertas claves para ser traducido.

La clarividencia es una de las artes adivinatorias más complejas, pero a la vez más poderosas que se puede tener.

Artes Adivinatorias: La Clarividencia

Partes de la clarividencia

Existe el arte adivinatoria que se refiere al espacio/tiempo, que es el mensaje. Éste puede hacer alusión al pasado que se llamaría reto cognición, al presente que se llama videncia y al futuro que recibe el nombre de precognición.

Asimismo, la clarividencia se distingue entre positiva y negativa. La clarividencia positiva es aquella en la que el individuo realiza este arte de forma voluntaria debido a que tiene la capacidad de hacerlo y ha entrenado para estar en condiciones de comprender los entresijos de la clarividencia. Por su parte, la clarividencia negativa es involuntaria, es decir, el clarividente no está predispuesto para ver visiones del mundo sino que éstas se le presentan sin avisar y sin poder tener el control sobre ellas. Es negativa también porque los espíritus se pueden poseer de los clarividentes que desarrollan esta habilidad sin quererlo, por lo que puede afectar a su salud y vida.

¿Cómo se puede desarrollar la clarividencia?

Para poseer esta capacidad hay que estar predispuesto a ella desde que nacemos. Es decir, debemos tener ese don que si no se entrena nunca se desarrollará. Para ello, se debe ejercitar el tercer ojo y se debe dar la condición de que los tres chakras superiores se encuentren cargados de energía espiritual que fluye desde el alma. Estas energías deben proceder de tres planos: Manas, Buddhi y Atma, que son los encargados de aportar energía a la glándula pineal y pituitaria, órganos vitales para la clarividencia.

Artes Adivinatorias: La Clarividencia


Pero, ¿qué es el tercer ojo? El tercer ojo representa un centro energético en el campo de la clarividencia. Es el agujero por donde entra y sale la energía necesaria para visualizar las imágenes. Para activarlo y desarrollar la clarividencia es necesario varios pasos. El primero de ellos consiste en un cambio de personalidad y mentalidad. El segundo es construir el Antakarana, es decir, un puente para el paso de la energía). También es preciso dirigir las energías recibidas a los tres chakras superiores, reconstruir el aura y estar totalmente comprometidos con el mundo de la espiritualidad. Una vez cumplido estos pasos, el tercer ojo comenzará a desarrollarse de forma gradual hasta llegar al punto en que podemos controlar el poder de la clarividencia. 


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Fátima Molina Tarotista y Vidente
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Fatima Molina Tarotista y Vidente